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Inflación en Bolivia se acerca al 20 % interanual en enero, ubicándose entre las más altas de Sudamérica

Inflación en Bolivia se acerca al 20 % interanual en enero, ubicándose entre las más altas de Sudamérica

La inflación en Bolivia alcanzó cerca del 20 % interanual en enero de 2026, situándose entre los niveles más elevados de Sudamérica, según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE). El fenómeno refleja presiones persistentes de precios en combustibles y transporte que siguen desafiando la estabilidad macroeconómica y condicionan la política monetaria y fiscal del país.

Evolución reciente de precios

Según el informe del Instituto Nacional de Estadística (INE), Bolivia cerró enero de 2026 con una inflación interanual cercana al 20 %, una de las tasas más altas de Sudamérica en este inicio de año. Dentro de la canasta de consumo, los combustibles registraron un aumento notable de 36,80 %, mientras que el transporte en minibús y colectivo aumentó 10,51 % y 17,64 %, respectivamente, representando una incidencia significativa sobre el Índice de Precios al Consumidor

Los datos reflejan una continuidad de las tendencias observadas en 2025, cuando Bolivia cerró el año con una inflación anualizada de 20,40 %, el nivel más alto en más de dos décadas, afectado por choques de oferta, ajustes de precios relativos y presiones sobre el tipo de cambio.

Comparación regional e implicaciones estructurales

En el contexto regional, la inflación en Bolivia se ubica por encima de la mayoría de los países sudamericanos, donde economías como Brasil, México y Chile han mantenido tasas significativamente más bajas, y solo economías con condiciones macroeconómicas más volátiles como Argentina se acercan o superan niveles comparables.

Este diferencial inflacionario tiene implicaciones económicas claras. Un nivel de precios que crece a ritmos elevados puede erosionar el poder adquisitivo, especialmente para hogares de menores ingresos, y flexibilizar las tasas de interés reales, presionando al alza los costos de financiamiento. Además, la inflación elevada afecta decisiones de consumo e inversión, con potencial efecto desacelerador sobre la actividad económica general.

Factores que explican la aceleración de precios

El reciente repunte de precios se ha explicado principalmente por:

  • Ajustes en combustibles, que repercuten en costos de transporte y producción.

  • Presiones de oferta, como restricciones en suministros y encarecimiento de insumos importados.

  • Transporte público y otros servicios básicos, cuyos incrementos han sido componentes importantes del IPC.

Estas condiciones persisten mientras el país intenta normalizar su situación macroeconómica tras años de tensiones fiscales, desequilibrios en la balanza de pagos y una política cambiaria sujeta a presiones externas y restricciones de divisas.

Respuesta de política económica

La elevada inflación representa un desafío directo para las autoridades económicas. El Banco Central de Bolivia (BCB) y el Ministerio de Economía se encuentran bajo presión para actuar de forma coordinada, equilibrando la necesidad de anclar expectativas de inflación con estrategias de crecimiento económico y estabilidad externa.

De hecho, informes oficiales y de organismos multilaterales señalaban que la inflación acumulada en 2025 superó ampliamente las metas gubernamentales, y proyecciones de principio de año sugerían un rango objetivo más bajo para 2026 que finalmente ha sido superado por las cifras observadas.

La política monetaria enfrenta así el reto de manejar liquidez interna sin desincentivar el crédito o aumentar costos financieros que podrían impactar a sectores productivos, en un momento donde la economía también está condicionada por la recuperación de exportaciones y la necesidad de fortalecer reservas externas.

El contexto inflacionario con el que inicia 2026 subraya las tensiones macroeconómicas que Bolivia aún enfrenta, reflejando un escenario donde los ajustes de precio relativos especialmente en combustibles y transporte tienen efectos amplificados sobre el IPC general. Para equilibrar crecimiento y estabilidad, las autoridades deberán articular políticas fiscales prudentes, un manejo monetario técnico y medidas que apoyen la oferta productiva, con el objetivo de contener la inflación sin restringir el dinamismo económico. La coordinación con actores productivos y una comunicación transparente con los mercados serán elementos clave para moderar expectativas y fortalecer la resiliencia de la economía ante choques externos y presiones internas de precios.