Al cierre de 2025, el Banco Central de Bolivia (BCB) reportó una composición de reservas internacionales netas (RIN) marcada por una alta concentración de oro, muy por encima de sus pares regionales, generando preocupaciones sobre liquidez y gestión de riesgos en un contexto de requerimiento prioritario de divisas para pagos externos y estabilidad cambiaria.
Bolivia cerró 2025 con un esquema de reservas internacionales netas en el que el oro representa alrededor del 85 % del total, según datos del Banco Central de Bolivia. Esta proporción sitúa al metal precioso muy por encima de los niveles observados en economías comparables de la región.
Al 31 de diciembre de 2025, las reservas en oro del país ascendieron a 22,3 toneladas, de las cuales 18,8 permanecen depositadas en el exterior, conforme al reporte del BCB. Este volumen está definido por la Ley 1503 sobre Oro Monetario, que obliga a mantener un piso mínimo de barras de buena entrega en las cuentas internacionales del ente emisor.
Si bien la cantidad de oro no ha registrado un aumento excepcional en los últimos años, su peso relativo en la estructura total de reservas sí lo ha hecho, debido a que el volumen de divisas líquidas disponibles se contrajo de manera significativa frente a 2014, cuando estas representaban cerca del 87 % de los activos totales.
Riesgos vinculados a la concentración del oro
Economistas consultados por Bloomberg Línea advierten que no se trata del oro como activo en sí, sino de lo que revela su preeminencia estructural en la composición de las reservas. La alta concentración del metal precioso implica una menor capacidad de respuesta inmediata a choques que requieren divisas líquidas, dado que la conversión de oro a moneda extranjera toma tiempo y depende de condiciones de mercado.
La liquidez inmediata es un factor crítico en la gestión macroeconómica, sobre todo en economías con restricciones de balanza de pagos y presiones sobre el tipo de cambio. Analistas recuerdan que en 2025 la disponibilidad de divisas líquidas en Bolivia se mantuvo estrecha, aunque hubo una tendencia positiva en las RIN al cierre de octubre con alrededor de US$3.227 millones, incluidos US$73 millones en divisas, según reportes del Banco Central.
La dependencia de activos no líquidos como el oro limita las herramientas de política monetaria y cambiaria que un banco central puede emplear sin incurrir en costos significativos. La conversión de oro en divisas puede generar variaciones en los precios y costos de transacción, lo que reduce la efectividad de respuestas rápidas frente a tensiones externas.
Comparación regional y estándares de diversificación
En Latinoamérica, la mayoría de los países mantiene una diversificación más equilibrada entre oro, divisas y otros activos basados en derechos especiales de giro u otros instrumentos financieros, permitiendo un mayor margen de maniobra ante volatilidad de los mercados globales. La estructura de reservas en Bolivia, en contraste, sitúa al país en una posición que algunos economistas consideran más vulnerable ante eventos globales adversos que demanden liquidez inmediata.
Diversos analistas sugieren que adoptar una política que combine el mantenimiento de un piso estratégico de oro con el incremento sostenido de activos líquidos fortalecería la robustez del portafolio de reservas y la percepción de estabilidad macroeconómica frente a inversionistas y agencias internacionales.
La elevada participación del oro en las reservas de Bolivia constituye una señal de reconfiguración del stock de activos del país, más vinculada a la compresión de otros componentes líquidos que a una verdadera acumulación del metal. Si bien el oro cumple un papel tradicional como activo de reserva y seguro ante contingencias globales, su predominio limita la capacidad del Banco Central para gestionar liquidez de corto plazo y responder de manera ágil a presiones externas. La diversificación estratégica de activos de reserva es un principio reconocido en gestión de bancos centrales y podría mejorar la resiliencia de la economía boliviana ante choques externos sin sacrificar el propósito del oro como respaldo de largo plazo





