Un problema estructural con impacto macroeconómico
El desvío ilegal y el contrabando de combustibles han sido una fuente persistente de distorsiones económicas en Bolivia, afectando la sostenibilidad fiscal, la balanza de pagos y el abastecimiento interno. Diferenciales de precios con países vecinos y debilidades históricas en los mecanismos de control incentivaron prácticas informales que erosionaron la eficiencia del sistema energético.
De acuerdo con información oficial citada por Economy, el uso de tecnología digital surge como respuesta a la limitada efectividad de los controles manuales y operativos tradicionales, que dependen en gran medida de supervisión física y presentan márgenes elevados de discrecionalidad.
Tecnología aplicada a la cadena de suministro
La propuesta analizada por la ANH, Agetic y el BID contempla el uso de plataformas digitales integradas, sensores y sistemas de monitoreo en tiempo real para seguir el recorrido del combustible desde su importación o producción hasta el punto final de comercialización. Este enfoque busca generar registros automatizados de volúmenes, rutas y destinos, reduciendo espacios para el desvío y mejorando la calidad de la información disponible para la toma de decisiones.
Experiencias internacionales documentadas muestran que la incorporación de tecnología de trazabilidad en mercados energéticos permite optimizar logística, reducir pérdidas fiscales y fortalecer la gobernanza del sector, especialmente en economías con subsidios o controles de precios.
Implicaciones fiscales y de eficiencia económica
Desde una perspectiva macroeconómica, la digitalización del control de combustibles puede contribuir a reducir fugas fiscales asociadas al contrabando, mejorar la eficiencia del gasto público y reforzar la sostenibilidad del esquema energético. Una mayor transparencia en el flujo de combustibles también permite una planificación más precisa de importaciones y distribución, con impactos positivos sobre la balanza comercial energética.
Asimismo, el fortalecimiento institucional mediante herramientas digitales tiende a mejorar la percepción de riesgo sectorial, un factor relevante para atraer financiamiento y cooperación internacional en infraestructura y transición energética.
Articulación con la agenda de modernización del Estado
La iniciativa se inscribe en una agenda más amplia de modernización de la gestión pública y gobierno digital. El respaldo técnico del BID refuerza la alineación de Bolivia con estándares internacionales de control, trazabilidad y uso de datos para políticas públicas, un aspecto cada vez más valorado por organismos multilaterales y mercados financieros.
La incorporación de tecnología digital al control de combustibles representa un cambio estructural en la gestión del sector energético boliviano. Más allá del impacto operativo inmediato, su relevancia económica radica en la capacidad de reducir distorsiones fiscales, fortalecer la seguridad energética y mejorar la calidad institucional. La efectividad de la medida dependerá de su implementación técnica, interoperabilidad entre entidades y sostenibilidad operativa, factores clave para consolidar resultados verificables en el mediano plazo.